Los retos de la formación profesional

La apuesta: un sistema reglado que rompa la dicotomía entre la FP inicial y la formación para el empleo

El trabajo sigue siendo la principal forma con la que las personas nos emancipamos y conseguimos nuestra autonomía personal. Poder acceder a un trabajo de calidad es una de las mejores políticas preventivas sociales y también un factor que evita los riesgos de exclusión. Este trabajo de calidad no está al alcance de todos. Una de las herramientas que tenemos para mejorar el mercado laboral es la formación profesional y acercarnos a las economías más productivas donde la FP tiene mucho más peso.

Las conselleries de Educació y Treball han impulsado un cambio de rumbo que rompe la dicotomía entre la FP inicial y la formación para el empleo y apuesta por un sistema integrado. Hasta ahora se ha pensado como dos sistemas de formación: la FP inicial era responsabilidad del sistema educativo reglado; mientras que la segunda, en torno a las políticas de trabajo y de las mismas empresas, estaba dentro de las políticas activas de empleo. Queremos dejar atrás este sistema de cajas estancas y este es el primer reto de la FP. Incluso en etapas en que los dos departamentos eran de un mismo color político las visiones eran demasiado divergentes.

Queremos dejar atrás este sistema de cajas estancas y este es el primer reto de la FP

El segundo reto es hacer de la acreditación de competencias un sistema abierto y estable. Hay que pasar de un sistema limitado, con convocatorias cerradas, a uno abierto, permanente y estable en sus convocatorias. El objetivo es que muchos trabajadores puedan obtener un reconocimiento de su experiencia profesional que les permita mejorar su inserción la-boral.

El tercer reto es impulsar la orientación profesional, tanto en las etapas iniciales de la formación, buscando vocaciones entre los jóvenes como también la orientación profesional a lo largo de toda la vida. Esta tiene que ayudar a las personas trabajadoras a tener la información de qué es lo que demanda el mercado laboral, hacia dónde van los cambios y qué capacitaciones profesionales ha de tener en un futuro para poder definir su trayectoria.

El cuarto reto es potenciar la FP dual. El próximo curso ya ponemos en marcha un nuevo modelo de FP dual –equiparando la beca con el salario mínimo interprofesional, aumentando más horas de práctica en la empresa e igualando los currículos– para impulsar el crecimiento de esta forma de formación profesional y conseguir que el alumno obtenga la formación teórica y práctica en el aula y en la empresa. Hace falta todavía mucha más sincronización entre los centros de formación y las empresas de su entorno productivo.

La futura creación de la Agència Pública de Formació i Qualificació Professionals de Catalunya es un punto de inicio importante

El quinto punto es combatir el sesgo de género que, de la misma manera que se da en otros ámbitos educativos, hace que el género sea un factor muy determinante a la hora de escoger un itinerario formativo profesional y determinadas ramas profesionales. Las brechas de género salariales nacen también de la presión y expectativas de comportamiento de género social.

Para conseguir todo eso la futura creación de la Agència Pública de Formació i Qualificació Professionals de Catalunya es un punto de inicio importante. La Agència es el vehículo sobre el cual tiene que pivotar esta coordinación para que el Govern avance a paso firme en este recorrido ya dibujado y que estructuró la ley 10/2015 de Formación y Cualificación Profesionales.